Perseverar
Michel Ciment y
Matthieu Darras: en una entrevista anterior para la revista Positif,
usted afirmaba que le gustaban las variaciones frente a un mismo tema.
En el caso de Uzak, ¿difiere éste de sus temas
preferidos por desarrollarse en Estambul?
Nuri Bilge Ceylan:
no, pienso abordar los mismos temas, no me siento para nada alejado
de mi mundo o del mundo de Mayis sikintisi (Nubes de mayo,
1999) y Kasaba (El pueblo, 1998). Esta película
también está inspirada en mi propia vida, en la de mis
amigos así como en las observaciones que hice a mi alrededor.
Fundamentalmente, creo que se trata de la misma cuestión.
Mucho más
que sus películas anteriores, Uzak parece una
autobiografía; sin embargo, la coexistencia de dos personajes
principales vuelve las cosas más complejas, ¿de quién
se siente usted más cercano? ¿De Mahmut o de Yusuf?
De Mahmut por supuesto,
éste se parece mucho más a mí; a pesar de que
conozco muy bien el carácter de Yusuf, la vida de éste
se parece un poco a mi vida anterior o a la de muchos de mis amigos.
La mayoría de las personas que conozco nacieron en el campo y
después llegaron a Estambul. Los que vivimos en Estambul
conocemos muy bien la situación de Yusuf, pero si quise
abordar de frente estas dos personalidades fue para poderlas
comparar.
Mahmut es un hombre
de la ciudad, sin ilusiones y solo, mientras que Yusuf todavía
tiene grandes esperanzas en su futuro. ¿Cuál cree usted
que es la mejor actitud para enfrentar la vida?
Algunas veces me
identifico con uno y a veces con el otro; el espíritu humano
tiene una capacidad de cambiar rápidamente, es así que
un día uno se levanta pensando en algo y a la mañana
siguiente uno piensa todo lo contrario. Esto siempre ha sido un
problema para mí, a veces siento que la vida no tiene ningún
sentido, es una sensación que siempre me acompaña,
lista a emerger. Con lo que respecta a la experiencia
cinematográfica, a veces siento que el cine es algo inútil,
entonces pienso que debería desarrollar este tema porque es
para mi una de las preguntas cruciales. Cuando miro a las personas
que poseen un sueño, una necesidad imperiosa de vivir, me da
un poco de celos, por que es más fácil que exista esta
energía vital. Esto me desconcierta también. Por el
contrario, la mayoría de mis amigos se parecen más a
Mahmut, ya que hacen cualquier cosa pero no están seguros de
que deberían hacerlo. Quizás para comprender mucho
mejor este comportamiento, debía crear un personaje como el de
Mahmut. Yusuf es diferente, sus metas son sólidas, no tienen
nada de abstracto, son materiales; él debe ganar dinero para
enviarle a su madre y a su familia. Según Nietzsche, hay dos
tipos de tragedias, una es no alcanzar una meta, la otra, que es
todavía más grande, es alcanzarla. La vida de Mahmut se
parece un poco a esto pues ya no tiene un verdadero ideal, comienza a
hacer fotografía publicitaria, algo que detestaba antes. Su
vida es confortable y por eso le es más duro tener metas. Sin
embargo Mahmut ve la vida tal como es, como un destino, no culpa a
nadie de su situación.
¿Realizar
películas le ayuda a adquirir cierta serenidad? o ¿para
usted conseguir realizar una película que quiere constituye
una tragedia?
Pues la verdad, las dos
opciones son posibles, las piensas y las sientes al mismo tiempo.
Hacer películas y ver los carteles en las calles de Beyoğlu,
un barrio de Estambul, es un sueño increíble para mí.
Pero ahora eso ya no significa nada. Por ejemplo, no espero ningún
premio de mi participación en Cannes, hay excelentes
realizadores y ganar la Palma de Oro podría ser una tragedia
para mí.
¿Qué
tipo de dificultades enfrentó usted con la escritura del guión,
en especial para generar intensidad a partir de vidas tan monótonas?
De hecho la escritura de
un guión es difícil para mí. Escribir sobre una
vida normal no es difícil, me gusta. El guión de Uzak
no es extraordinario, ni tampoco se diferencia de los anteriores.
Algunos autores acostumbran a tomar notas, siempre llevan una pequeña
libreta consigo en su bolsillo. Yo no. Mis observaciones las guardo
en un rincón de mi cabeza, y cualquier día comienzo a
escribir lo que sea. Después de la primera frase, me doy
cuenta que es mucho más fácil. Pero la primera frase se
puede demorar hasta seis meses. No me gusta mucho la etapa de la
escritura, estar sentado tanto tiempo…
El guión de
Uzak es muy cerrado y tiene muchas elipsis. Por otra parte, su
construcción es sólida, con una fuerte oposición
entre largas secuencias casi mudas, casi siempre en exteriores, y
escenas cortas con intensos diálogos.
Cuando acabé el
guión, me di cuenta que tenía muchos diálogos;
entonces lo dejé de lado durante unos quince días y
después lo releí. Vi que algo no estaba bien, entonces
comencé a rescribir varias escenas como posibles alternativas.
No descarté aquellas que tenían largos diálogos
ya que quería poder elegir entre las dos en el momento del
rodaje, así pues, una de las escenas originales era de tres
páginas, mientras que la escena alterna sólo tenía
un párrafo. Durante el rodaje decidí finalmente filmar
la versión más corta. Cuando uno empieza el rodaje de
una película uno empieza a pensar de una manera diferente y
más eficaz, uno vislumbra mejor lo que será el
resultado final, el cerebro se activa.
En ningún
momento usted explica cuáles eran los ideales de Mahmut. Sólo
sus amigos le reprochan haberlos abandonado.
Como yo lo entiendo, los
sueños de Mahmut eran hacer películas y fotografía
artística. Pero, cuando empieza con la fotografía
publicitaria y a ganar dinero, su vida se vuelve más cómoda
y éste se vuelve apático y perezoso. Pienso que a mi
alrededor hay muchas personas en esa misma situación, el vacío
que separa sus sueños y su vida real se agranda cada vez más
y terminan renunciando a cualquier esfuerzo por conseguir un sueño.
Es una manera de protegerse. Mahmut organiza sus pensamientos de
manera que le produzcan bienestar.
Las últimas
imágenes de Mahmut mirando El Bósforo en Estambul son
muy emotivas, pero se pueden interpretar de múltiples maneras.
Obviamente que quería
dejar un final abierto, pero tengo mi propia percepción de lo
que pasa. Aunque no quiero expresarlo, me parece evidente como
espectador. Para mí las expresiones de Mahmut dicen algo, pero
cada quien puede interpretarlas de manera diferente.
Con relación
a Yusuf, uno se pregunta a lo largo de la película cuando
pararán sus sufrimientos, sus frustraciones con las mujeres,
sus problemas con el trabajo, etc. Sin embargo usted no nos dice cómo
termina.
Eso no es importante, él
tratará de hacer otra cosa. Lo esencial es que su orgullo ha
sido retado. Al principio se ríe de lo que le dice Mahmut,
pero, cuando éste lo acusó de robo, Yusuf cambia,
después de eso se vuelve una persona diferente. Cuando se va
de la casa, pienso que encontrará un trabajo o volverá
con su familia, aunque no creo en esta última posibilidad. Si
usted lleva el orgullo de una persona hasta cierto punto, este es el
tipo de choque que se produce en Yusuf cuando llega a Estambul,
piensa que por ser de la familia de Mahmut tendrá derechos. En
general, las personas del campo cuando llegan a la ciudad viven en
la casa de algún pariente y se quedan allí por mucho
tiempo. Son muy raros los anfitriones que se comportan como Mahmut;
la mayor parte de las familias tienen la costumbre de ayudar y de
procurar lo necesario para vivir a sus familiares pero para una
persona sola como Mahmut, es más difícil.
La vida de Mahmut
se parece a la de muchas personas en Estambul, pero también a
la vida de muchos occidentales, ¿no es así?
Sí, Mahmut es una
de las personas más occidentalizadas de Turquía, la
diferencia es que no vive en un país rico. Turquía pasó
por una de las más importantes recesiones entre 1999 y 2000;
muchas fábricas cerraron, el éxodo rural aumentó...
eso afectó a Mahmut, pero indirectamente con la llegada de
Yusuf que venía a Estambul porque se hizo echar. Creo que la
vida moderna y urbana crea personalidades como las de Mahmut, la vida
intelectual también crea este tipo de problemas.
Numerosas críticas
comparan su trabajo con las primeras películas de Abbas
Kiarostami. El universo urbano de Uzak nos recuerda a Tsai
Ming-liang.
Sí, estoy
familiarizado con su trabajo, me gustan sus películas; pero no
me corresponde a mí hacer ese tipo de comparaciones. No lo sé.
Pero es verdad, él también utiliza pocos diálogos.
En los primeros quince minutos de mi película no se pronuncia
una sola frase.
¿Tiene usted
miedo de abandonar sus sueños?
Vivo siempre en el
límite. En esta vida es muy difícil perseverar. No
tengo miedo de abandonar mis sueños, pero podría
encontrarme en una situación en la que debería
comprometerme. Siento que los lazos entre el cine y la vida, y entre
la vida y yo no son muy fuertes. Me han propuesto hacer publicidad,
pero nunca he aceptado pues no necesito el dinero y mis películas
son de tan poco presupuesto que las financio por mi propia cuenta.
Antes, cuando no era realizador, fui publicista, pero ahora no lo
necesito. La publicidad, consiste en mentir sobre lo esencial; uno
debe presentar los productos mejor de lo que son en realidad, al
menos para hacer publicidad se necesita crear y prefiero guardar
todas las ideas que tengo, sólo para mis películas. No
deseo dilapidarlas en la publicidad.
Usted utilizó
en Uzak numerosas imágenes de televisión, Mahmut
mira las noticias, los programas de entretenimiento, películas
de karate y pornográficas, pero también hay un
fragmento de Stalker de Tarkovski. ¿Por qué hay
una presencia tan fuerte de la televisión en la película?
De hecho, no quería
significar nada con eso. Lo que quiero es mostrar precisamente la
realidad tal como es. Por supuesto que Tarkovski tiene un sentido
diferente, pues no es televisión, es una película. El
punto es que uno de sus amigos le reprocha por abandonar sus sueños,
entonces Mahmut encuentra una cierta motivación, y cuando
vuelve a casa se pone a ver Stalker, sin embargo, la
motivación no le dura mucho tiempo y a la mitad de la película
se aburre o le da pereza. En todo caso se pone a ver una película
porno.
El apartamento y
los objetos de Mahmut están pensados únicamente para
vivir solo, así pues, vemos un sofá grande para una
persona, un carro marca Smart, etc. Al mismo tiempo este ambiente se
parece al de una prisión invisible, parece que a Mahmut, le es
imposible escaparse de este modo de vida.
Este apartamento era el
mío, así era menos caro. Con el tiempo, Mahmut se
vuelve más pragmático. Cuando uno vive en la ciudad por
mucho tiempo, y se es soltero, la parte pragmática se agudiza.
Mahmut utiliza este carro porque es más fácil de
parquear y le permite ahorrar gasolina. Mahmut organiza toda su vida
de acuerdo con sus necesidades. Si uno tiene dinero organiza su vida
de manera que no necesite a nadie, así pues, poco a poco sus
relaciones humanas se ven reducidas. Si su situación económica
no es tan buena, usted tiene que relacionarse un poco más. La
casa de Mahmut es como un castillo. Estas personas viven en una
ciudad que tiene sus rituales, no cambian los lugares a donde salen,
los años pasan y usted va a los mismos sitios, al mismo bar,
ve a los mismos amigos. La seguridad parece ser la mejor de las
soluciones y al final esta casa se vuelve, como usted lo dijo, una
prisión.
¿Entonces
para usted el dinero es algo contra lo cual hay que luchar?
Se puede decir que para
ciertas personas es un problema positivo. La felicidad no está
ligada al dinero, dicen los viejos y creo que es verdad; para Mahmut,
la mejor solución sería tener un hijo pues esto le
podría ayudar, o quizás no. No lo sé. Pienso que
debería sacrificar su independencia.
Su visión de
Estambul bajo la nieve es impactante. ¿Cómo lo
consiguió?
No fue algo intencional.
Nunca se puede predecir cuando nevará en Estambul. Hay épocas
en las que no nieva en absoluto. Era algo que no estaba en el guión.
Había previsto que el viaje fotográfico se desarrollara
con nieve, pero resulta que nevó en Estambul, así que
cambié el guión de un día para otro, invirtiendo
los lugares nevados por los asoleados. Si no había nieve, las
mismas acciones se desarrollarían, entonces Yusuf pasaría
delante de los restos de un barco...filmamos en tres días
todas las escenas con la nieve. Pero en el montaje, corté
mucho porque no quería que se viera como un documental sobre
la nieve en Estambul.
La escena en la que
Yusuf mata un ratón para que no se lo coma un gato es muy
impactante, aún si su sentido se nos escapa.
Con esta escena tampoco quería significar
nada, pero es verdad que esperaba que el comportamiento de Yusuf
provocara cierto resentimiento por parte de Mahmut, testigo de la
escena. Era una manera de crear tensión entre los personajes.
De esta manera Yusuf, que siempre se encuentra bajo presión,
encuentra una manera de desahogarse. Creo que finalmente es un
problema de conciencia. Aún sin los gatos, Yusuf habría
matado el ratón para que no sufriera.
¿Qué
papel le atribuye usted a la mujer que vemos llorar en el baño?
Es una mujer casada y, de
hecho, es la amante de Mahmut. Al principio de la película se
la ve salir del apartamento en compañía del esposo.
Mahmut la vuelve a ver más tarde en el café, cuando
ella entra con su marido él sale del café; Mahmut no
ama realmente a esta mujer, sólo es una cuestión de
sexo, pues Mahmut no está satisfecho de su vida, una vida que
le pesa, él siente que no es honesto con esta mujer a la que
no ama.
Antes de ser
cineasta, usted fue fotógrafo durante mucho tiempo, ¿las
fotos que se ven en el apartamento de Mahmut son suyas?
No, son de mi hermana
quien también es fotógrafa. Al principio había
fotos mías en las paredes, pero las cambié para la
película. No quería mis fotograbados, menos si son
similares a los de mi hermana. Por otra parte, podrían decir
que soy un megalómano.
¿Usted
todavía practica la fotografía?
Me gustaría
poderlo hacerlo más porque le encuentro un inmenso placer. Uno
está solo, se siente como Dios, es como ser pintor o escritor,
el cine por el contrario implica trabajar con un equipo. Pero me
siento mal cuando saco tiempo para practicar la fotografía ya
que es una actividad que acapara mucho tiempo. ¡Al menos al
hacer los carteles de mis películas satisfago mi pasión
por la fotografía!
Desde Kasaba,
usted le da una gran importancia al encuadre, a la composición,
y eso se hace mucho más evidente en Uzak, ¿esto
viene de su primera actividad artística, la fotografía?
Sí. El cine y la
fotografía son dos formas de creación muy diferentes
que se reúnen en lo que tiene que ver con el encuadre y con la
luz. Un mes antes de rodar Uzak, hice un gran número de
fotografías en los lugares donde iba a rodar, después
los desarrollé y los mire muy atentamente tratando de imaginar
la puesta en escena y los cuadros. Para éstos últimos
fui mucho más preciso de lo normal, en particular en las
escenas de interiores.
Hay un equilibrio
muy sutil cuando se unen la belleza de la imagen y la dinámica
necesaria del relato.
Algunas personas me
criticaron por los planos de Kasaba, pues creían que
eran muy “estéticos”. Por mi parte la belleza no me
molesta, no es necesario que exista a expensas de la vida en la
pantalla. Soy muy intuitivo, durante el rodaje, le dedico muy poco
tiempo a la composición y trabajo muy rápido. Dedico
todo mi tiempo a los actores porque son ellos, en mi concepto, los
que crean el sentimiento de realidad por las expresiones de sus
rostros y los movimientos de sus cuerpos.
El sonido, en
particular el sonido en off, juega un papel muy importante en Uzak
más que en sus películas anteriores.
Aprendí mucho
sobre el sonido con Bresson. Si algo puede hacerse evidente con el
sonido, no es necesario mostrarlo. Es verdad que en Uzak le
presté bastante atención al sonido. Rodamos la
película con sonido directo, pero casi todo lo desechamos,
menos las secuencias con diálogos, luego grabamos sonidos e
integramos ruidos. En lo que respecta al sonido no soy realista, me
dejo llevar por lo que escucho. Después de todo, en la
realidad también seleccionamos, no escuchamos todos los ruidos
que nos rodean. Hay sonidos que me gustan, que me trasmiten un
sentimiento específico, como los ladridos de los perros, éstos
sugieren soledad y no son propios del campo ya que hay numerosos
perros perdidos en las calles de Estambul.
El humor de la
película se vuelve todavía más perceptible con
los planos largos que usted prefiere.
Pienso que el humor tiene
fuerza tanto en una playa en silencio como dos o tres minutos de
aburrimiento. Pero esto no es intencional, cuando miro la vida a mi
alrededor, muchas veces me da ganas de reír. Trato de
introducir mi manera de ver las cosas en mis películas. Creo
que cuando uno está solo en la casa, no hay máscaras,
uno se deja llevar y uno es más cómico. Cuando me miro
en el espejo tengo la impresión de que mi cara es diferente, y
eso es lo que le pasa a mi protagonista, nadie lo mira, así es
más natural.
¿Después
de Mayis sikintisi tuvo usted otros proyectos antes de empezar
con el de Uzak?
Cuando termino una
película, estoy atento a todo lo que pasa por mi mente, soy
muy pasivo, no trato de encontrar un tema a como de lugar. Desde
hacía mucho tiempo tenía en la cabeza la idea de hacer
una película sobre los momentos en la vida donde no pasa nada
importante, una película sobre la melancolía y lo
absurdo de la vida. Tuve también la visión de un hombre
joven mirando el mar desde el puente de Gálata, como lo hacen
todas las personas que llegan a Estambul por primera vez. Hice el
esfuerzo de enlazar los elementos entre ellos y después de
tres meses, no sin esfuerzos, tenía un guión en frente
mío. No escribo de manera analítica, procedo por
detalles, por imágenes. Así que sólo tenía
el proyecto de hacer Uzak, pero fue necesario un año
después Mayis sikintisi para volver al trabajo.
Actualmente tengo dos o tres ideas, pero nada escrito.
A pesar de que su
personaje es fotógrafo, no se trata de usted; pero, ¿no
sería lo que usted habría llegado a ser sino hubiese
tenido éxito como cineasta?
Es verdad, pero todavía
es posible que eso me pase si algún día me alejo del
cine, si pierdo interés.
¿Cómo
produjo usted Uzak?
Mi sociedad de producción
sólo tiene un miembro: yo. Nadie me ayuda a realizar mis
películas en Turquía, el gobierno nunca me ha ayudado,
y no soy precisamente el tipo de realizador con el cual los
productores desean trabajar, pues mis películas no son
comerciales. Sin embargo, el dinero nunca ha sido un problema para mí
ya que cada una de mis películas gana el dinero necesario para
producir la siguiente. La única ayuda que recibí para
Uzak, fue 30.000 euros del Hubert Bals Fund de Rótterdam,
de los cuales sólo 20.000 euros eran para mí. Al final,
estoy contento de ser realizador y productor al mismo tiempo. El
único tipo de coproducción que me hubiese gustado tener
habría sido, por ejemplo, con Francia para el sonido. Creo que
la calidad del sonido sería mejor si pudiera asegurar la
postproducción en un laboratorio francés.
¿Esta manera
de trabajar con un presupuesto tan reducido, paradójicamente
no refuerza su libertad creadora?
Sí. A pesar de que
no soy rico, nunca he tenido problemas financieros; además, si
hubiera tenido poco dinero, habría encontrado la manera de
organizar mis escenas de manera más económica. Me gusta
resaltar que siempre pago a todas las personas que trabajan en mis
películas. Cuando uno hace películas con poco
presupuesto, la gente piensa que el equipo esta compuesto por
voluntarios, pero eso es inaceptable para mí.
Usted dice que
trabaja con un equipo, pero en su caso es un equipo mínimo.
Somos un grupo de cinco
personas, incluido yo; esto es lo que me permite estar en contacto
con la fotografía. Había un productor ejecutivo que
hacia también de asistente y que también interpretaba
al conserje, un ingeniero de sonido, un asistente del operador y un
hombre que hacia de todo, se ocupaba tanto de los accesorios como del
café. No era absolutamente necesario, pero nos ayudó.
¿Pensó
usted en interpretar de nuevo el personaje principal como en sus dos
primeras películas?
Lo pensé hasta un
día antes del rodaje. Debo decir que en las pruebas con los
actores yo era muy bueno, y en la conversación con su ex
esposa (ocho páginas de texto) era el mejor. Pero en último
momento, renuncié, finalmente Muzaffer Özdemir fue quien
interpretó el personaje, y como no se sentía muy a
gusto con la cantidad de diálogo, condensé sus diálogos
con su antigua esposa a hoja y media.
El estilo de
interpretación en sus películas es muy contenido, casi
como si hablaran con una sordina, opuesto a lo que uno ve en el
teatro, sin embargo usted ha trabajado con actores que vienen de las
tablas
En Turquía, la
mayor parte de los actores de cine están formados en el
teatro, a muchos directores les gusta el estilo de interpretación
exagerado y les dan más o menos la libertad de hacer lo que
quieran. Ese no es mi caso. Para Uzak, contraté tres
actores profesionales que fueron el conserje, la ex mujer y la amante
de Mahmut. En la escena con la ex esposa, me daba la impresión
que la actriz leía el texto; entonces cuando llegaba a mi casa
y miraba los ruches, me parecía una serie de
televisión. Le dije a Muzaffer y a la actriz que no vinieran a
trabajar al día siguiente y que repitieran la escena. Les di
algunos consejos y volvimos a grabar la escena. Nunca quedo
totalmente satisfecho, de manera que puedo mostrar mayor preferencia
por actores no profesionales como Muzaffer, quien interpretaba en
Kasaba el papel de loco al principio y después trabajó
en Mayis sikintisi. Él es una
persona muy tímida y no quiso venir al Festival de Cannes.
Mehmet Emin Toprak, su primo en la película y el mío en
la vida real, se mató en diciembre en un accidente de carro
viniendo de Ankara donde recibió un premio por su
interpretación en Uzak. Era un amateur que ya había
actuado en Kasaba y en Mayis sikintisi donde interpretaba
al chico que trabajaba en la fábrica y quería ir a la
ciudad.
Los cuatro
personajes secundarios son mujeres con un estatus muy bien definido:
la madre, la ex esposa, la amante y la hija de Yusuf, ¿estaban
ellas programadas desde el principio del proyecto?
Quería mostrar la
distancia que separa a mi personaje del mundo exterior y estas
mujeres hacían parte de esto. La relación de mi
protagonista con estas mujeres da más información de su
personalidad a los espectadores; por ejemplo, para mí la ex
esposa trasmite el sentimiento de pérdida, es él quien
decidió dejarla cuando estaba embarazada.
¿Su esposa
fue la que hizo la decoración?
Sí, también
interpreta a la joven hija que Yusuf sigue en la ciudad. En esa época
todavía no nos habíamos casado, así que rodamos
en mi apartamento donde vivía solo. Ella cambió de
lugar algunos objetos como el puesto de la televisión, después
de que nos casamos hicimos muchos más arreglos.
Su protagonista es
a la vez apegado y antipático, es muy duro con su primo al
final.
La mayor parte de
nosotros somos muy egoístas, pero vemos más fácil
este defecto en los otros. Encuentro este rasgo del carácter
en mí mismo y como todo el mundo lo escondo. Uzak
significa distante, lejano, estas palabras la definen muy bien.
¿Fue largo
el montaje?
El montaje de Mayis sikintisi tardó veinte días y no quedé muy
satisfecho con esto, habría podido cortar veinte minutos. El
montaje de Uzak me tomó tres meses, y pude cortar una
película de tres horas (el largo de la primera versión)
a dos horas. Hay una escena que corté en la que ellos
descubrían el cuerpo de un profesor de francés que
había sido asesinado en el piso de abajo. Ellos se sentían
mal por abandonar el cadáver, y emprendieron un viaje en la
nieve y allí se sintieron purificados. Después
volvieron a Estambul y sus relaciones eran más afectuosas;
había todavía escenas relacionadas con la hermana de
Mahmut y su pequeño hijo; también el final era
diferente, era el primero de enero y en medio de la muchedumbre
seguíamos a Yusuf que hacia compras y salía de la
ciudad para buscar trabajo en una mina. Esta escena era muy larga,
pero el tiempo que disponía me permitió condensarla. Al
principio, nos enamoramos de todo lo que grabamos, con la distancia
uno tiene un ojo más crítico y se puede elegir.
¿Qué
relación tiene usted con el cine como espectador?
No me gusta mucho ir a
cine, antes de la televisión el cine era algo mucho más
mágico. Aprendimos a comportarnos y a vestirnos con las
películas. Todas las películas, incluso las más
malas, nos impresionan y cambian nuestra manera de vivir. Desde que
la televisión apareció nuestro medio se sobrecargó
de películas y ya el cine no impacta tanto en nuestras vidas.
Creo que este sentimiento ha reducido ciertos aspectos en mi historia
personal, vi muchas películas, envejecí y mis sentidos
perdieron su contraste. Sin embargo hay realizadores que me gustan,
como Bruno Dumont, en mi concepto, el mejor realizador francés.
A pesar de esta sensación, lo que más me gusta es el
cine; con mi mujer, cuando salimos, vamos al cine, no hacemos otra
cosa, es una de las actividades que más me gusta realizar,
aunque ya no sea tan intensamente como en el pasado.
Información adicional
Filmografía de Nuri Bilge Ceylan en imdb.com
Reseña de Uzak por Claudia Jaramillo
Página oficial de Nuri Bilge Ceylan
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