![]() |
home+ números anteriores+ quiénes somos+ contactos+ enlaces+ | ||
| artículos+ entrevistas+ reseñas+ cineclub+ | |||
|
|
|||
|
Harmony Korine después del caos |
|||
|
Entrevista a Harmony Korine, Les Inrockuptibles (Juin-Juillet 2003. No 395) |
|||
|
Entrevista hecha por: Olivier Nicklaus, Traducción de Paula Montoya |
|||
|
Un “agujero negro”: ningún signo de vida durante dos años del realizador prodigio norteamericano Harmony Korine, sólo rumores de autodestrucción, rupturas, desintoxicaciones. Con la ocasión de una exposición de fotografías y diseños, Harmony aceptó hablar sobre “el infierno hasta el filo del miedo” y el regreso “del deseo y las ganas de hacer algo” El diseñador Charles Eames habló de “la estética unificada”. Según él, el hecho de que se haga una película sobre un tren o que se diseñe una silla, hace parte de la misma visión. Para mí es lo mismo que yo haga una película, que escriba un libro, que exponga en una galería, que cante una canción, que haga un número de tap o que viva mi vida. Si puedo mostrarlo, puedo vivirlo”. De esta manera habla Harmony Korine que, “casi en sus treinta”, se diversificó mucho en el curso de los años. Después del rodaje de dos películas Gummo y Julien Donkey-Boy, Harmony publicó dos libros, A Crak up at the Race Riots y The Bad Son; realizó un video clip para Sonic Youth, Sunday; produjo un disco de mezclas sonoras, Ssab Songs; participó en el disco country-folk Ease down the Road de Bonnie Prince Billy alias Hill Oldham; participó en la composición de la letra de la canción Harm of Hill, de Björk, incluida en su trabajo Vespertine. Sin olvidar los fanzines que realizó con el artista skate Mark Gonzales, ni los fascinantes cut-ups, diseños de Osama Bin Laden, así como las fotografías de estrellas porno y de Macaulay Culkin, que se encuentran expuestas en la galería agnès b. En todos estos casos, Harmony presenta una visión transversal, personal y obsesiva del ser humano. Pero, ¿por qué entrevistar en este momento a Harmony Korine, si lo último que ha hecho es una exposición en la galería agnès b, que no juzgaremos menor, además que no se han tenido noticias de él, en el campo que más se espera, el cine? Porque a pesar de su ausencia, las últimas noticias sobre él no era buenas, ruptura con su musa-amante, Chloe Sevigny; roces con su mentor, Larry Clark; drogas; tratamiento de desintoxicación; desapariciones inopinadas, etc… Es este período de vacío el que evoca en estas páginas con una sinceridad que nos deja sin palabras.
Harmony Korine: películas, fotos y diseños, todo esto hace parte de la misma idea, de la misma visión. Con respecto al miedo, en estos dos últimos años atravesé una especie de infierno, fui hasta el filo del miedo. Sin embargo, es una forma de objetividad que me interesa, ser capaz de salir de mí mismo y sentir las cosas de manera más global.
Harmony Korine: siempre estuve abierto al mundo, pero desde un cierto punto de vista. Comencé realmente muy joven, a los 19 años y después de mis primeras películas, me dije que crear no era suficiente para mí; quería vivir una vida que fuera tan fuerte como mis películas. Trabajé a tal velocidad e intensidad durante mucho tiempo, que quedé vacío. Se volvió entonces difícil, comencé a sentirme vacío, y ya casi no me preocupaba de hacer películas o de escribir libros. Para mí es muy importante en este momento reconectarme con la vida, experimentar nuevas cosas, como lo hacia cuando era más joven. Inrockuptibles: ¿en esa época usted se sentía como un médium, una antena que cristalizaba los temas, las obsesiones del momento? Harmony Korine: definitivamente
sí. Lo esencial de mi trabajo consiste en sacar cosas que
siento en el fondo de mí, convertirlas en material dramático.
Es fuerte, pero al mismo tiempo no me deja indemne. Todo lo que
saco artísticamente me deja vacío. Poco a poco termina
por debilitarme. El peso del mundo sobre los hombros, es duro,
además que soy completamente sensible. Sí, es como un
radar, una antena. Esa es una buena imagen. Inrockuptibles: ¿cuándo comenzó usted a sentirse vacío? Harmony Korine: comencé a
deteriorarme después de la película Julien
Donkey-Boy. ¿Desde cuando puedo hablar de depresión
nerviosa? Veía la vida muy oscura, ya nada me parecía
importante, no estaba verdaderamente inspirado y no quería que
las personas estuvieran más a mi lado. Me sentía
incómodo en ese momento. Inrockuptibles: ¿dónde vivía usted en esa época? Harmony Korine: dejé Nueva
York y me fui para Connecticut, vivía en una casa muy bella
entre bosques y pantanos. Tenía todas mis pinturas conmigo.
Una tarde, había terminando de escribir un guión y salí
a comer, cuando regresé la casa se había incendiado,
había perdido todo. Inrockuptibles: ¿cuándo pasó eso? Harmony Korine: hace dos años
y medio. Quedé hecho pedazos. Entonces me fui a vivir a la
casa de mi abuela. No sabía que hacer, era como un niño
perdido. La casa de mi abuela también se incendió.
Fue mi culpa, me quedé dormido con un cigarrillo. Dos casas
en las que había vivido se quemaron una detrás de la
otra. No me quedaba nada, excepto lo que tenía: mi colección
de libros, de discos y notas de futuros proyectos. Todo había
desaparecido. De una manera muy extraña, era muy duro, pero
eso también me empujó a no vivir siempre en mis
proyectos, y a ser un poco más sensible a lo que pasa fuera de
mi cerebro. Entonces decidí dejar atrás mi pasado, me
marché de Estados Unidos para instalarme en Europa. Allí,
desarrollé una obsesión por la desaparición.
Tuve que mudarme miles de veces. Cuando las personas conseguían
localizarme entraba en pánico y cambiaba de sitio. Dejé
de llamar a las personas. Viví en París, Londres,
Alemania durante un tiempo. Me gustaba mucho eso y al mismo tiempo,
me daba cuenta de que era la autodestrucción. Inrockuptibles: ¿usted no trató de retomar los proyectos de películas que se habían esfumado? Harmony Korine: no, tenía
ganas de vivir en vez de crear. Para mí era muy violento
emocionalmente. Y además, estaba en verdad muy inestable, me
envolví en papel aluminio para no “perder mis ideas”.
Los incendios eran un síntoma de lo que estaba viviendo, una
anticipación de lo que iba a llegar, de todos modos estaba
descendiendo. Inrockuptibles: entre los incendios y ahora, ¿cómo ha hecho usted para encontrar su lugar? Harmony Korine: hubo un momento de
despreocupación en el que me dije que iba a abandonar el arte
y regresar a Tennesse –lugar donde nací– a cortar
el césped. Era la primera vez en mi vida en que todo me
importaba un carajo. Estaba muy mal. Inrockuptibles: ¿era un período de depresión?, ¿de depresión nerviosa?, ¿de locura pasajera?, ¿de adicción a las drogas? Harmony Korine: un poco de todo
eso a la vez. Pero se volvió muy violento. Quería
pasar al acto. Era como un tornado, quería destruir todo lo
que había creado, para sentirme intacto de nuevo. No tenía
la intención de hacer daño conscientemente a las
personas, pero a pesar de todo terminé lastimando a mucha
gente en ese proceso. Comenzando por mí. Inrockuptibles: ¿usted se arrepiente de algunas cosas? Harmony Korine: No. Me siento
bien de haber pasado por todo eso. La vida es un proceso y debía
pasar por eso para poder trabajar de nuevo. Me arrepiento del daño
hecho a otras personas pero al mismo tiempo no me dejo invadir por
los remordimientos. Sin embargo, cuando estaba en el fondo de la
droga, era consciente que no tenía que rodar en ese estado.
Cuando hice Julien Donkey-Boy estaba limpio. Fue
después de esta película que todo se echó a
perder, por esta razón no hice películas después. Inrockuptibles: ¿cómo logró sobreponerse a esta situación? Harmony Korine: la oscuridad
estaba volviéndose completamente intensa, y la vida totalmente
sombría. No sé por qué no lograba morirme. No
vivía, me conformaba con existir. Sólo tenía
fuerzas para salir de la cama, tomar las sustancias que me permitían
resistir hasta la noche. Eso era más o menos lo que podía
hacer. Vivía en un apartamento en la calle Rivoli, frente al
Louvre. Un día en que nevaba, estaba en mi apartamento, me
dije: “necesito pasar la calle”. Sentía que mis
dientes empezaban a caerse dentro de mi boca, ya no podía
sentir la punta de mis dedos y de mis pies, no tenía ni olfato
ni gusto. Estaba muriéndome, pero muy lentamente. Ese día
tomé la decisión de someterme a tratamiento en Estados
Unidos, primero en un hospital y después en un centenar de
instituciones. Seguí un tratamiento de sustitución con
metadona. Inrockuptibles: ¿contabas con alguien a tu alrededor? Harmony Korine: quedaba un círculo
de amigos y familiares, pero era necesario que tomara la decisión
de arreglármelas por mi cuenta. Las personas podían
estar ahí pero no salvarme. Era yo quien tenía que
actuar. Muchos habían desistido y les doy la razón, no
permitía que nadie se me acercara mucho. Inrockuptibles: ¿funcionó el tratamiento? Harmony Korine: si, poco a poco me
desenganché de la metadona. Ya era tiempo, porque la metadona
es buena para desengancharse de la droga, pero el problema es que no
sientes gran cosa. Entonces, es necesario desengancharse de la
metadona si quieres tener la oportunidad de crear de nuevo. Me tomé
tiempo para reconciliarme conmigo mismo. Habría podido
sentarme frente a una máquina de escribir y tratar de escribir
más o menos mis emociones, de inventarlas, o de imaginarlas,
pero habría sido falso, y no quería eso. Todo el
interés de mi trabajo está en la sinceridad. Lo
último que puedo hacer es mentirme a mí mismo y
pretender ser artísticamente sincero. (Harmony interrumpe
la entrevista par ir al servicio. Vuelve incómodo) Nunca
había contado esto con tantos detalles. No se si es algo
bueno. Pero al menos, cuando cuento todo esto soy honesto. Supongo
que es necesario hacerlo de vez en cuando. Además contarlo es
una manera de hacer de eso tu pasado y no tu futuro. Sin duda
alguna. Yo no tengo ganas de volver a eso, de verdad. Inrockuptibles: ¿usted diría que está curado ahora? Harmony Korine: no, uno nunca se
cura. Hice lo que debía hacer y pasé lo que tenía
que pasar. Ahora es tiempo de que vuelva al trabajo. Inrockuptibles: ¿cuál fue su primer paso para volver al trabajo? Harmony Korine: Oh, es muy
reciente, en los últimos meses. En la exposición, las
fotos de Macaulay Culkin tienen alrededor de tres años. El
resto lo hice a finales del año pasado. Es muy interesante si
quieres conocer mi estado espiritual durante todo ese período,
muy oscuro. Todos los días me preguntaba si sobreviviría. Inrockuptibles: ¿qué es lo que lo motiva a trabajar? Harmony Korine: no tengo elección.
Después de pasar por todo eso, tengo la impresión de
comenzar algo nuevo, y no puede ser algo más que intenso.
Tengo de nuevo ganas de hacer algo, deseo. Por razones diferentes y
sin duda de manera diferente. Inrockuptibles: entonces, ¿a dónde va tu deseo ahora? Harmony Korine: por mucho tiempo
sabía como hacer películas, pero no sabía como
amarrarme los zapatos. Me gustaría empezar por encontrar un
equilibrio entre los dos. No dejar que el trabajo tome todo el
lugar, hasta el punto de hacer peligrar la vida cotidiana. Tengo
casi treinta años, pero me siento más joven que cuando
comencé a los 19. Me siento de nuevo voraz. Siento que es
necesario filmar, ahora. Inrockuptibles: ¿precisamente qué proyecto? Harmony Korine: será una película producida por Ô Salvation, la estructura que hemos construido con agnès b., que es mi apoyo económico. Quiero entremezclar actores conocidos y amateurs y la película se rodará con 600 cámaras. Vamos a construir tres muros con 200 cámaras de video cada uno, de manera que pueda ir de manera matemática, cámara 129, cámara 372, etc. Eso hace parte de la experimentación, hay una parte aleatoria, vamos a ver si funciona. Puede que al final eso parezca una película clásica. Es un ensayo. Enlaces Relacionados |
|||
|
|
|||
| magazine online pulp movies. fotografía: pedro ramírez perea. diseño pulpmovies. 2004. medellínbarcelonamadrid | |||