Construir personajes con el cine
Carlos Reygadas: Yo hoy tuve todo el puto día entrevistas, ni modo... cagada. Vengo a ver pinches películas y no puedo, ni modo.
Mauricio Álvarez. Empecemos hablando de Sangre
(Amat Escalante, México 2005). Se notan ciertas coincidencias en
algunos elementos con tus películas, como el tratamiento de los
actores o la representación del sexo. ¿Qué tan
involucrado estuviste tú en ese proyecto y qué
relación desde el punto de vista creativo tienes con Amat
Escalante?
Carlos Reygadas. Tengo una muy buena relación de
amistad y estoy involucrado para ayudarle a conseguir algo de dinero,
pero creativamente nada. Yo no he interferido en absolutamente nada.
Pero resulta que a Amat le interesan cosas como a mí. De hecho
Amat y yo nos conocimos... No es que nos conocimos hace mucho tiempo, y
nos influenciamos el uno al otro, sino porque tenemos gustos en
común, nos conocimos. Él vio Japón (Carlos
Reygadas, México, 2002) le gustó mucho, me
escribió, me contactó, de hecho lo conozco hace dos
años, trabajó en mi película, luego hizo la suya y
a los dos siempre nos interesó ese método bressoniano y
es así [que] tenemos muchas coincidencias previas. Y luego
obviamente cuando trabajas junto, cerca, pues bebe uno de otro. Y eso
es todo, pero yo siento que él tiene un mundo completamente
personal, aunque obviamente la metodología es parecida, porque a
los dos nos interesa esa metodología, que es parecida a la
metodología de Bresson en cuanto al sistema de actuación,
que se basa más en la presencia humana que en la
representación técnica del personaje.
MA. ¿Cómo llegaste a encontrar ese estilo para tus películas? En Japón
se pueden ver elementos contrarios, por un lado, están los
actores naturales, con las escenas del pueblo que dan una imagen muy
documental, pero por otro lado, tienes también una
elaboración muy fuerte de la parte visual, del trabajo de la
cámara.
CR. Me interesa que la base sea muy auténtica, porque creo que
la creación lo que pretende es transformar, transfigurar algo,
para que ese algo que a priori es nada más como lo vemos, de
pronto adquiera sentido, un sentido diferente, para cargarlo con
significado si quieres. Entonces si tú partes de algo falso y lo
transformas en algo falso, pues es algo falso-falso y eso no significa
nada. En cambio, si partes de algo auténtico puedes
transformarlo y entonces [lograr] que cobre sentido. Y en ese sentido,
a mí me interesan mucho los decorados naturales. No me
interesaría agarrar un estudio y transformarlo en una farmacia
falsa para luego hacer una película de ficción. Porque
ahí, te digo, ya la base es falsa y entonces la ficción
no puede transformarla. Pero si tú tomas algo tal como es,
puedes hacer algo de transfiguración. Ese es el sustento
teórico, es lo mismo que te digo de los actores. A mí no
me gusta que empleen una técnica, me gusta el ser humano mismo
y, por lo tanto, los lugares y las cosas que ocurren; también me
gusta que sean lo más directos y auténticos que puedan
ser.
MA. En el caso de Japón...
CR. En Japón a mí me interesaba hacerlo en ese
lugar, en esa tierra, con esa gente que ahí vive, que ahí
se desempeña, pero pensaba no ir a retratarlos con un
documental, sino tomar su presencia para que yo, con mis ideas y con mi
forma de sentir, pudiera transformar eso en algo personal y darle un
significado particular. Si tú tomas o si haces un documental
pues simplemente transportas eso a alguien más, para que alguien
más lo pueda ver, y tú le das un sentido, si quieres
político o lo que quieras. Pero a mí me interesa esa
misma materia transformarla en un significado completamente diferente,
que sea mi lectura del mundo, pero del mundo que tú
también compartes, que es de todos, que es digamos la mitad. La
otra mitad es cada uno de los otros individuos, su mundo personal, pero
el mundo exterior es para todos el mismo. Entonces me gusta el mundo
exterior para compartir eso con todos, con la gente, porque eso es
común a todos nosotros, luego ya la otra mitad es mía.
MA. En Japón hay unas escenas
muy cercanas a la gente, vas mostrando a la gente cómo es, pero
también la película transforma a esas personas que
están actuando como ellos mismos.
CR. De hecho uno de ellos dice: “es que no nos dan de beber los
de la película”, eso resume todo lo que estás
diciendo, que están siendo auténticos pero saben que
están en una película, es lo que te digo. El hecho de que
estás en una película es inevitable, y me interesa no
darles a los actores un papel a desempeñar, sino simplemente
decirles, ponte ahí y di esto y aquello.
MA. Entonces, ¿cómo se construye una escena como esa de Japón,
donde el grupo de hombres está bebiendo después de haber
derrumbado la casa y luego uno de ellos se pone a cantar?
CR . Todo eso está planeado, pero no está planeado lo que
van a decir. Pero sí está planeado. Por eso no es que sea
realmente improvisar, está planeado que ocurra lo que ocurre que
vas a tomar. Es un poco como si vas a fotografiar la playa, tú
vas a fotografiar las olas que ya sabes como son, pero resulta que de
pronto puede venir una ola muy grande o muy pequeña, o puede
saltar un delfín, eso no lo sabes, pero sabes que estás
listo para atrapar alguna sorpresa. Entonces yo ahí... Por
ejemplo el tipo que canta, ellos trabajaban con nosotros también
fuera de la película, el tipo que canta a mí me gustaba
cómo cantaba, porque siempre estaba cantando. Luego el que hace
cantar al perrito es un veterinario que siempre está con sus
perritos, yo los acomodé de tal forma que les dije que tú
vas diciendo aquello y tú vas diciendo aquello y al final
tú, cuando llegue la cámara, te cantas la canción,
y tú luego cuando yo te de la señal haces cantar al
perrito. Entonces empezamos “hay no, que la bebida, que no
sé qué” y cuando llegamos a él, le hago la
señal y se arranca, pero yo no sabía que se iba a demorar
tanto en arrancar, que insiste, que luego se la iba a tirar tan larga.
Eso es lo que yo ya lo dejo a la naturaleza, pero está planeado
que estén en esa posición, que de esa forma se desarrolle
el plano, y luego al final cuando el otro acabó la
canción, le di la señal al otro para que acabara con el
perrito. Entonces eso sí está planificado, pero lo que va
a ocurrir no está planificado. Está planificado el
cómo tienen que ocurrir las cosas y qué se espera de
ciertas cosas, porque si vas al mar esperas ciertas cosas, esperas
delfines (no va a salir de pronto un perro del agua), pero
realmente dejas que salga como lo aporte la naturaleza propia de cada
uno de los individuos.
MA. Siguiendo con Japón, hay
otras partes que serían las más personales. Que son
cuando el hombre está a punto de suicidarse y se acuesta al lado
del caballo, o al final con la escena del descarrilamiento. Son como
salidas. ¿Cómo concibes esas escenas?
CR. Pues sí, son puntos de inflexión capitales. El
primero que dices ahí frente al caballo, hay una serie de
círculos concéntricos, la energía es
centrípeta, porque él como que está en el centro
de todo, pero no lo logra. Pero ya al final cuando transciende su
problema, da vueltas hacia afuera y es como si la energía se
volviera centrífuga, y a pesar de que hay muerte, todo lo que se
ve alrededor es un mundo maravilloso en lugar de ser él el
centro. Y además, eso es a la mitad de la película, y al
final, entonces esos son como los dos puntos básicos de
inflexión. Se conciben ahí de forma instintiva, mientras
vas escribiendo toda la película, pues las cosas se acomodan
solas, caen por su propio peso.
MA. La escena final es realmente muy poderosa visualmente....
CR. Pues ahí me salió. Yo estaba pensado cómo
tenía que fotografiar ese final, si así nada más
como un vil accidente, o si tenía que tener un contenido
plástico. Y entonces yo solito estaba oyendo esa música
justamente esos días, y la música me dio la clave para
hacer el último plano.
MA. Hablando de Batalla en el cielo
(México 2005). El personaje de Ascensión vuelve a
aparecer ahí, ¿Se dedica ella ahora a la actuación?
CR. No, nada. Yo le hice como un homenaje, quería que ahora
fuera una mujer religiosa. Pero ahora que lo reflexiono, mirando bien
la película, pienso que me equivoqué. Pienso que no hay
que hacer referencias al mundo externo de las películas, y eso
de hacer referencia a otra película, fue un error, aunque me da
mucho gusto verla ahí, y me da ternura, y me alegro de que
estuviera ahí; pero no es correcto según mi nueva
teoría
MA. En Batalla en el cielo vuelves con la misma idea de unos personajes naturales, pero ahí hay más control que en Japón
CR. Sí, [es] como un sistema que yo empecé a emplear en Japón,
que es una naturalidad y poco histrionismo. Lo quise llevar más
lejos en Batalla... casi al grado de volverlos estáticos, casi
íconos estáticos que nada más aportan su presencia
y su lenguaje no verbal, y ahí están. No, ni siquiera su
lenguaje no verbal, solamente su presencia. Y entonces Batalla en el cielo
se vuelve más estática y más controlada, y
además, se construye más con el corte de los planos en
lugar de [con el] movimiento de cámara. Entonces es un poquito
más estructurada y más rígida si quieres. A
mí me gusta, me gusta que sea muy abstracta, y que por eso no
actúen en caliente; no es actuación de
identificación directa sino actuación, digamos,
arquetípica. O sea, son elementos arquetípicos los que
aportan cada uno de los personajes.
MA. Porque en Batalla en el cielo
parece que lo que menos importa es la historia, la historia es, por
decirlo de alguna manera, una disculpa de lo que está sucediendo
a los personajes
CR. Sí, es una necesidad para poder hablar de los sentimientos y
las experiencias internas de los personajes, sobre todo de Marcos.
Más que contar así una historia como la historia de
fulanito y perenganito, y todo con un narrador externo, que es lo que
se supone que hace el cine hoy en día según la
mayoría de las escuelas de cine. A mí me interesa mucho
más poder tener una experiencia emocional, pero desde el
interior del personaje, pero no a través de la
identificación, sino a través de lo que él
experimenta físicamente.
MA. Y en este caso, al tener actores naturales,
¿qué tan involucrada está la persona con la
creación del personaje?
CR. Nada, absolutamente nada, porque él sólo aporta su
presencia, que ya es mucho, su presencia y su energía, y es el
cine el que construye a su personaje, no es el actor. En el teatro los
actores construyen a los personajes y la mayoría del cine es
literatura teatralizada en mi opinión, entonces es una serie de
gente que emplea la técnica del teatro para representar
personajes. Pero el cine tiene la facultad, sub-aprovechada, de
construir personajes con su propio lenguaje, como en el efecto
Kulechov. Para mí esa es la clave de todo. Entonces yo no quiero
que los actores construyan los personajes, yo quiero construirlos con
el cine.
MA. Esto se refleja también un poco en Sangre, prácticamente los actores allí están puestos a decir un texto casi obligados.
CR. Amat es muy fuerte en eso. Para él, una vez que pone al
personaje frente de la cámara, ya terminó su tarea.
Él es un observador, se considera un observador de la vida, y
entonces a eso se limita, no está ahí todo el tiempo
cargándolo todo.
MA. Ha sido muy impactante en tus películas la
representación que haces del sexo. Como desprovisto de cualquier
tono especial, simplemente pasa y ya. Y un sexo que sería en el
cine,-no en la vida-, atípico.
CR. Exacto. Es que ya lo dijiste tú todo. Es que yo tomo mis
referencias de la vida y no del cine. Entonces, si eso no se hace en el
cine, a mí me tiene sin cuidado. Yo trato de hacerlo como yo lo
experimento en la vida, y cómo lo siento próximo y
cómo lo observo, y no veo ninguna razón para filmar eso
de una forma distinta a la que filmaría a alguien comiendo,
¿por qué? No veo por qué.
MA. Y cambiando de tema, ¿cómo ha sido la
producción de tus películas? pues tus películas
están muy alejadas de los estilos más mainstream...
CR. Mira, aquí está Amat. Amat, él es colombiano,
luego igual te va a hacer unas preguntitas, pero si estás
cansado mejor otro día. Mejor ya quieres descansar. Mejor
agárralo mañana cabrón. Yo mejor otro día
te digo más cosas, yo ya estoy hasta los huevos.
¿Qué cómo las pude producir? pues sí,
así, a puros huevos.
Información adicional
Reseña de Japón por Mauricio Alvarez
Entrevista a Amat Escalante
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