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Millenium Mambo
“Millenium Mambo es una maravilla, un viaje
experimental, y un objeto de pura fascinación, un destello de
foto-novela y un concepto estructuralista, un película para la
unión ideal entre el intelecto y la emoción, que colma
magníficamente los oídos y los ojos, el cerebro y el
corazón, los sentidos y el pensamiento, un diamante del cine
susceptible de conciliar bajo su halo a azuladas ratas de cinemateca,
ratones de galerías de arte y estetas puntillosos. Millenium Mambo
se basa más en los ambientes y los estados, en los bloques de
tiempo y el juego de las luces, que en un relato o una dramaturgia
clásica. (..) El argumento del film tendería hacia el
confeti: Una joven pareja urbana; Hao Hao, DJ de su ciudad, y Vicky,
camarera en las noches en el Night Club donde él trabaja. Hao
está terriblemente celoso de Vicky y comienza a vigilar hasta
sus más mínimas acciones y gestos. Eso es todo, es una
historia eterna, la del desmoronamiento de una pareja.” Esta es la
versión de Vicky, 10 años después:
Hao-Hao:
No es la primera vez que me pasa. En el sueño solo estamos
tú y yo, hablando. Pero no te veo. Hablamos. De cosas. Tú
hablas. Yo, como siempre, escucho. Me hablas de ti, de tus amigos, de
videojuegos y de música y, cómo no, puedo escucharla, la
música, el beat, no muy alto, no muy fuerte, no muy
rápido. Un ritmo acorde al ritmo del sueño, un ritmo
acorde al ritmo del sueño, un ritmo acorde al ritmo de,
¿ves?, puedo escucharla y cuando vuelvo a lo que estás
diciendo hablas de secuenciadores y sampleo y cosas que no entiendo,
entonces llega el silencio y sé que estás pensando.
Despierto y sé que han pasado muchos años desde la
última vez que nos hablamos, desde la última vez. Y este
tipo de sueños sobreviven como ecos, repetitivos y absurdos y,
afortunadamente, débiles. Ahora lo tengo casi todo. Me tengo a
mí, eso es todo. El ruido blanco del televisor encendido y el
rítmico sonido de los trenes de esta ciudad desconocida me
arrullan. Tengo un teléfono móvil que no me comunica con
nada ni con nadie. Pero no me importa. Tampoco tendría a nadie a
quien llamar. Sé que han pasado muchos años, pero igual
no vale la pena mencionarlo. Sería peor para todos. No me
importa. Lo del teléfono. Lo conservo siempre conmigo como un
recuerdo, un souvenir de otros tiempos en que era necesario, ahora
basta mirar los trenes pasar, una y otra vez a través de la
ventana, ahora basta caminar entre las montañas de nieve y nada
más importa. Sé que Dios anda por ahí, y los
pájaros de invierno que nunca tienen sed.
Vicky
“Para filmar la juventud actual con sus bruscas explosiones de
sentimientos antes de retornar a la calma, con la rápida
evolución de los afectos y también el carácter
repetitivo de la tensión y las distensiones, me parecía
que tenía que hacer un trabajo con lupa para agrandarlo todo.
Era necesario estar más cerca de ellos para intentar hacer
resurgir los detalles de sus emociones, para ir en busca de la
expresión de sus rostros. Estoy en un momento en el que voy a
tientas en la búsqueda de una forma “ideal” para dar cuenta de
aquello que son los jóvenes hoy en día”.
“Cuando frecuentaba estos jóvenes me daba cuenta de que ellos no
comenzaban a vivir sino hasta la media noche y que dormían todo
el día. Recuerdo haberlos comparado a los murciélagos que
salen de su hueco cuando la noche cae. Nosotros teníamos una
imagen para traducir nuestros sentimientos: Era la de un túnel
en la oscuridad absoluta con un circulo luminoso al fondo".
Filmografía de Hou Hsiao-Hsien en Imdb.com
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